Inside
- Moránar
- Feliz Cumpleaños, amor
- Feliz Cumpleaños!
- The devil's advocate
- A long expected update
- Clavador de Querubín
- ...We'll be together tonight
- Keep Talking - Interpolation
- Religion
- Mis Ciudades - Le mie Cittá
- Soledad - Solitudine
- Diarios de la Motocicleta
- Devil's Dance
- Generosidad
- No tan mal después de todo
- That thing you do
- Nothingman
- Diario de Viajes 2
- Diario de Viajes 1
- Through the eyes of ruby
- Pictures of Lily
- Where the wild things are
- Parting ways
- Regalos
- Elecciones
- Psicología al pasar
- Fuera de mi cuerpo, dentro de mi mente
- Indifference
- La Noche de la Vigilia de los Cerdos
- Emociones y canciones
- De vuelta entre ustedes
¿Sufriste un ataque de generosidad y quieres regalarme algo? ¡Gracias! Fíjate en mi lista de deseos en Amazon.
Hai avuto un attacco di generosità e vuoi regalarmi qualcosa? Grazie! Controlla nella mia lista dei desideri su Amazon.
Clavador de querubín
Actualizado el 03/12/2005
Posts in italiano sospesi fino a quando avrò il tempo di presentarli decentemente. Scusate, ma ho il tempo per fare un post decente per volta, e la traduzione del mio modo di scrivere mi è difficile.
Estaba hace un par de días tomando algo con amigos, charlando y disfrutando del ambiente del bar, bastante rasca pero por eso mismo muy acogedor. Y charlábamos de esto y aquello, cuando de pronto por algún motivo saqué el tema de la rebelión juvenil, del modo en que nos vestimos y comportamos para decir al mundo lo distintos que somos. De cómo usamos los pantalones por debajo del culo para mostrar que nos importa un susodicho. De nuestras caras de nada, con peinados de menos aún. De cómo nos creemos rebeldes con nuestras camisetas negras compradas, vaya caso, a las multinacionales. De cómo nos pensamos distintos con nuestros raros peinados nuevos de a un toco y medio en el peluquero. De cómo el tamaño de las tetas sugiere qué tan populares somos en un grupo.
Es por eso, tal vez, que últimamente me visto con pantalones de traje, o como sea "clásicos". Es por eso que me meto la camisa en el pantalón y no la llevo fuera. Estoy intentando decir lo que me parece cierto: la verdadera rebelión no está en el escote o en el piercing lingual, ni en las tangas por encima del pantalón, que en mi modesta opinión nos hacen ver como puros salames o salamas. Especialmente en casos en que usar, por ejemplo, pantalones caídos nos hace perder un torneo de ciclismo freestyle porque se engancha la botamanga en las ruedas.
Ayuda también el que la ropa que uso sea cómoda, y que me guste cómo me veo con ella. Me importa gustarme, me importa que a mi novia, que a mi familia le guste. Pero no me importa que alguien más piense esto o aquello sobre mi rebeldía. Al máximo pensarán que tengo pantalones rotos. Estan invitados a comprarme pantalones nuevos. Por mi parte, tengo libros que leer, y cuestan. Entre un pantalón de facha y un libro, mi elección es bastante simple.
Para decirlo de un modo que no espante tanto: sinceramente, no me pasa por la cabeza la necesidad de comprarme ropa nueva. En absoluto. Mi vida social no lo demanda, mi ropa actual es decente, creo notar siempre. Me equivoco, y me doy cuenta en el momento en que para el raro evento en que la necesito, no la tengo. Pero si para un evento al año tengo que preparar un presupuesto en ropa, hay algo que no funciona, me digo. Y sigo en la misma, con otros montones de cosas, pero sin ropa.
Podría hasta decir que no me interesa realmente. Tengo la ropa que necesito tener, y un pantalón nuevo y a medida me causa el mismo efecto que al que más, pero sinceramente no vivo para esos momentos, y sí para los de abrir un libro fresco y sentir el perfume a papel y tinta, o el de escribir algo en ellos si vale la pena, o más todavía: el de perderme dentro, sea el tema que sea.
Heh, a los 19 o 20 también yo era metalero, y usaba remeras negras (y en realidad todo negro, o casi) con imágenes perturbadoras. Representaban a gente que estaba diciendo de un modo muy fuerte "todo esto no me gusta". Con canciones, con gente colgando bebés de los deditos, con voces destrozadas y guitarras que suenan a trenes descarrilando. En el buen sentido de la idea. Siguen gustándome, porque francamente tocan bien, tienen buenas canciones, y siguen habiendo tantas, tantas cosas que no me gustan. Es decir, sigo siendo metalero, aunque a veces no lo parezca. Escucho tantas cosas, en realidad, que definirme como metalero es un abuso del término. E intento compartir con la gente que me importa la música que me gusta, esa que me dice tantas cosas que me parece importante repetir. Esas cosas que me habría gustado decir primero.
¿A qué va todo esto? A nada, a charlar un rato sobre las cosas que he estado pensando últimamente. A cómo para seguir sintiéndome yo, el distinto, tengo que ir a contramano de la contramano, y encontrarme paradójicamente en el sentido correcto. O posiblemente en la vereda. Con la ironía además de que todo esto que estoy tratando de decir de un modo u otro ya fue dicho antes, y casi seguramente mejor. Va también a tratar de ver el modo mejor de cambiar las cosas, para la definición que se les ocurra de cambiar las cosas. Asumiendo que haya realmente modo. ¿Ir en contra o trabajar desde adentro? ¿Romper o convertir? ¿Y cuándo se puede convertir algo realmente, o cuándo está ya podrido más allá de todo remedio?
Si para uno es todo la misma mierda, es fácil, parece, decir "yo no hago nada y estoy al margen". Pero logra muy poco. Y veinte mil o veinte millones al margen implican un número muy pequeño que no está al margen y se queda con todo. Incluso con el margen. Ser rebeldes es cada vez más difícil, parece. O tal vez siempre fue difícil, y pretender ser rebelde es demasiado fácil.
De mi parte, estuvo el problema entonces, y sigue ahora, de decir tan, tan poco y creer que la gente entiende. De pensar que claro, esta acción quiere obviamente decir ésto que quiero decir. Y no es obvio para nada, pero después de unos diez años de hacerlo, se me pasa.
Del otro lado, del lado de la gente que tiene que cargar con el salame o el problemático vestido de negro, o con ambos, me gustaría haber visto más preguntas, más intentos de entender qué es lo que este salame estaba tratando de decir con una remera en que aparece una muerte con guadaña y un montón de bebés colgando de un tendedero. Tal vez esa banda llamada "megamuerte" por un término militar que quiere decir justamente "un millón de muertos" trataba de decir que lo que pasaba no le gustaba nada, o trataba de decir que esos bebés nacen debiéndole a gente que no conocen unos 4000 dólares cada uno, o que, tal vez, no sabía bien lo que quería decir, pero le parecía que algo de acertado había en esta gente que gritaba de ese modo.
Aprendí a hostigar a preguntas a la gente cuando realmente me interesa que respondan. Cuando la novia lo mira a uno con cara de "sabés perfectamente qué pasa". Y uno no sabe. Cuando la respuesta es "nada, no pasa nada". Y evidentemente pasa hasta el tren, dada la cara que tiene. Ese tipo de cosas. Valdría que conteste antes de que me pregunten, pero, como ya he dicho, no parecía caer demasiado bien entre la gente con que estaba el decir lo que me pasaba por la cabeza, y cuando eso pasa diez, veinte, cincuenta veces, a uno se le graba bien adentro "Bueno flaco, es mejor que la procesión vaya por dentro para no agregar insulto a la herida". Y desde entonces me callo. Cada vez un poquito menos, pero no diría yo que está todo hecho, para nada.
Infancias y adolescencias de cada uno, supongo. Y veremos cómo me va a mí con mis preguntas, cuando tenga que hacerlas, a mis salames o mis problemáticos de turno. Que casi siempre son tales, a cierta edad. Y tal vez me estoy respondiendo solo.
No sé ustedes, pero la verdad que al actualizar esto para que se me entienda mejor, me parece haber diluído lo que quería decir en un primer momento, para volver a lo mismo de siempre, o quedar en qualquier parte. ¿Sugerencias?
¿Comentarios? ¿Protestas? ¡Escribe!
Contactarme - Contattarmi
Ningún dato es necesario, salvo antispam y el texto del mensaje.
Nessun dato è necessario, aparte antispam e il testo del messaggio.